El oficialismo de la Legislatura y sus interlocutores entre ese poder y el Ejecutivo actúan como los protagonistas de ese chiste en el que un sordo sale de su casa con una caña de pescar y se cruza con un compañero de igual condición y se dicen: - ¿Vas a pescar? - No, a pescar. - Ah, mirá vos, yo creía que te ibas a pescar. El viernes último, el Parlamento aprobó una ley que establece un sistema de monitoreo a través de cámaras filmadoras en las puertas de los boliches. La norma "diversión segura" recibió un aval mayoritario dentro y fuera del recinto, ya que los propietarios de locales bailables se mostraron a gusto con la norma y hasta aceptaron realizar la inversión que sea necesaria para instalar los aparatos. Sólo realizaron un pedido: que no sea el IPLA sino Defensa Civil el organismo de aplicación.
Lo que resumen las 10 líneas de arriba es sólo una parte de la realidad en torno a este proyecto. Porque su sanción dejó discordias políticas que provocarán que -posiblemente- esa ley supuestamente consensuada sea vetada por José Alperovich. Y he aquí el diálogo de sordos: el gobernador está molesto porque no será el IPLA quien controle que se cumpla con el monitoreo en los boliches y tampoco está contento porque el impulsor de la iniciativa fue Gerónimo Vargas Aignasse, el legislador que deslegitima a su ministro de Seguridad Ciudadana lanzando planes personales o -en este caso- legislativos sin previamente acordarlos o comentarlos con los funcionarios del Ejecutivo, que son de su mismo partido político. A su vez, Vargas Aignasse evitó dialogar con la Casa de Gobierno y jugó "la personal" en el marco de sus objetivos políticos. Así, de ambos lados prefirieron hacerse los sordos cuando salían con la caña de pescar...
En el medio, otra vez, se pierde la chance de aplicar una ley que de buenas a primeras parece óptima para controlar los desmanes que suelen ocurrir a la entrada y a la salida de los boliches. La inseguridad gana la batalla porque los intereses políticos continúan por encima de las necesidades ciudadanas. El diálogo de sordos ya se había dado, en similares choques de intereses, con la discusión sobre los proyectos para reemplazar la inconstitucional Ley de Contravenciones.
Retroceder nunca, rendirse jamás
El subtítulo una línea más arriba que esta refiere al título de la película "de pelea" en la que el protagonista del filme se trompea con sus rivales hasta superar todo límite humano. Lo mismo hacen en la Casa de Gobierno respecto del IPLA, los cuestionamientos en su contra y principalmente contra la ley de 4AM. Sobran los dedos de la mano para contar a los funcionarios que realmente coinciden con el gobernador en que la norma es buena, sirve y es efectiva en la lucha contra el descontrol de los fines de semana.
Ningún funcionario exhibió pruebas concretas respecto de la efectividad del tándem IPLA-4AM. Cada vez hay más padres que se suman al pedido de los jóvenes para que puedan regresar de día a sus hogares. Crecen los planteos de empresarios de la noche contra abusos de poder e irregularidades en ese organismo. El consumo de alcohol aumenta, al igual que las peleas callejeras y los arrebatos oportunistas en la oscura salida de los boliches. Pero en el palacio ubicado frente a la plaza Independencia insisten, como el "karateca" de la película, en que la ley es buena.
La diferencia es que el filme es propiedad de la ficción, mientras que las leyes que no funcionan y que no se aplican relacionadas a la seguridad no son una fantasía. Provocan miedos y lamentables desgracias.